Mira a tu alrededor. Árboles. Estrellas. Océanos. Mariposas y abejorros. Tus propias manos. El mundo está lleno de cosas asombrosas. ¿Pero alguna vez te has detenido a preguntarte: de dónde vino todo esto?
Imagina que vas caminando por el bosque y encuentras una bicicleta nueva recargada contra un árbol. ¿Pensarías: "Vaya, esa bicicleta apareció de la nada"?
¡Claro que no! Pensarías: alguien hizo esto y lo dejó aquí.
Eso es porque sabes que cosas como las bicicletas no aparecen solas. Alguien tuvo que diseñarlas, construirlas y armarlas.
Ahora piensa en algo mucho más asombroso que una bicicleta: una mariposa. Una mariposa empieza como un huevito, se convierte en oruga, se envuelve en un capullo y sale con alas cubiertas de miles de diminutas escamas de colores. Puede volar. Puede encontrar flores a kilómetros de distancia. Puede migrar miles de kilómetros sin un mapa.
Una mariposa es más complicada que cualquier bicicleta jamás fabricada. Entonces, si una bicicleta necesita un hacedor... ¿qué pasa con una mariposa?
Tu cerebro tiene alrededor de 86 mil millones de células nerviosas, y cada una de ellas está conectada con miles de otras. Eso es más conexiones que estrellas hay en la galaxia Vía Láctea. Tu cerebro es la cosa más complicada que los científicos han estudiado jamás. Y creció a partir de una sola célula diminuta. ¿Quién escribió las instrucciones para eso?
Los científicos han descubierto que el universo, es decir todo lo que existe: todas las estrellas, todos los planetas, todo el espacio, tuvo un comienzo. Lo llaman el Big Bang. Antes de ese momento no había espacio, ni tiempo, ni materia. Nada.
Aquí está la gran pregunta: si todo lo que está hecho tiene un hacedor, ¿quién hizo el universo?
Lo que sea que causó que el universo existiera tiene que ser muy, muy poderoso, lo bastante poderoso para crear todo. Y tiene que existir fuera del universo, porque él creó el universo.
Eso se parece muchísimo a lo que la gente llama Dios.
"Si Dios hizo todo, ¿quién hizo a Dios?"
Aquí está la clave: solo las cosas que empiezan a existir necesitan un hacedor. Una bicicleta empezó a existir cuando alguien la construyó. El universo empezó a existir en el Big Bang. Pero Dios no empezó a existir; Dios siempre ha estado ahí. Él es lo único que no necesita un hacedor, porque nunca comenzó. Él es la primera ficha de dominó que siempre estuvo ahí.
Si todo lo que empieza a existir tiene un hacedor, y el universo empezó a existir, ¿qué nos dice eso?