En nuestra última lección aprendimos que el universo tuvo un comienzo y necesita un Hacedor. Pero aquí hay algo aún más asombroso: el universo no solo está hecho. Está hecho perfectamente. Tan perfectamente que hasta cambios diminutos harían imposible la vida.
¿Sabías que el universo funciona con reglas invisibles? Los científicos las llaman constantes, números que controlan cómo funciona todo. ¿Qué tan fuerte es la gravedad? ¿Qué tan rápido viaja la luz? ¿Con qué fuerza se mantienen unidos los átomos?
Esos números podrían haber sido cualquier cosa. Pero están ajustados a exactamente los valores correctos para permitir que exista la vida. Si alguno de ellos fuera aunque sea un poquito diferente, no habría estrellas, ni planetas, ni agua, ni tú.
Si la gravedad fuera apenas un poquito más fuerte, cada estrella sería una gigante que se consume demasiado rápido para que la vida se desarrolle. Si fuera apenas un poquito más débil, las estrellas nunca se formarían. El ajuste es perfecto, como si alguien hubiera girado la perilla exactamente al número correcto. Los científicos dicen que las probabilidades de que esto ocurriera por accidente son como lanzar un dardo desde un lado del universo y darle a un blanco del tamaño de una moneda al otro lado. En el primer intento.
Los científicos han encontrado que hay más de 100 de estas "perillas" en el universo, y cada una de ellas está ajustada exactamente al valor correcto para la vida. No cerca del valor correcto. Exactamente correcto.
Imagina que una mañana, durante el desayuno, tiras una caja de cereal de la barra de la cocina. En lugar de hacer un desastre, todos los pedacitos caen al suelo y deletrean tu nombre y el de tus papás, perfectamente. ¡Imagina cuáles serían las probabilidades de que eso pasara por casualidad! Seguramente dirías... ¡eso es imposible! En realidad... no es realmente imposible. Es solo que las probabilidades de que ocurra son tan pequeñitas que bien podrías llamarlo imposible.
Así se ve el universo. Cada perilla, cada ajuste, cada número, todos perfectamente afinados para la vida. Como si alguien muy inteligente y muy poderoso los hubiera puesto todos a propósito.
"¿Y si solo tuvimos suerte?"
Prueba este juego divertido con un amigo. Lanza una moneda cuatro veces y trata de adivinar cada lanzamiento correctamente, cara o cruz, cuatro veces seguidas. Es muy difícil. Puede que aciertes una o dos cada vez, pero acertar las cuatro no es nada probable. Casi siempre fallarás al menos una. Ahora imagina que tuvieras que hacer eso 100 veces seguidas, sin equivocarte ni una sola vez en ningún grupo de cuatro. Eso se acerca más a las probabilidades de que los ajustes del universo sean correctos por accidente. En algún momento, la "suerte" deja de ser una buena explicación. Se vuelve evidente que no fue un accidente... fue por diseño.
Los científicos han encontrado que los ajustes del universo están perfectamente afinados para la vida. ¿Qué sugiere esto?